
Las mujeres profesionales exitosas están experimentando un fenómeno que las mantiene alejadas de las relaciones amorosas. Al parecer, mientras mejores condiciones tienen a nivel profesional, es más difícil para ellas encontrar el amor. ¿Qué es lo que está pasando?
El libro El síndrome de las supermujeres puede desvelar este y otros interrogantes que giran en torno a las mujeres exitosas de nuestra época y las dificultades que enfrentan para encontrar al compañero ideal.
Su autor, Antoni Bolinches, psicólogo y escritor con años de experiencia clínica, se ha dedicado a estudiar y dar a conocer sus teorías sobre el amor y la naturaleza humana.
Para el autor, El síndrome de la supermujer es el conjunto de características positivas que, siendo buenas para la seguridad y la autorrealización de la mujer, dificultan en la práctica la posibilidad de encontrar una pareja masculina. Para comprender mejor por qué este es un síndrome específicamente femenino, el autor presenta la misma definición operativa aplicada al varón:
El síndrome del superhombre es el conjunto de las características positivas que, siendo buenas para la seguridad y la autorrealización del hombre, dificultan en la práctica la posibilidad de encontrar una pareja femenina.
¿Cuántos hombres creen que padecen este síndrome? Es muy difícil encontrar a un hombre que sufra por esta causa. De hecho, aquellos que son guapos, inteligentes y maduros, con habilidades sociales, capacidad de mando y estudios medios o superiores, no suelen tener demasiada dificultad para encontrar pareja, sino que les ocurre lo contrario.
Esta comparación es tan injusta desde el punto de vista amoroso como evidente desde el punto de vista social y conduce a una lamentable conclusión: muchas mujeres sufren de este síndrome porque aún persiste en el inconsciente colectivo la inercia sexista del modelo hombre dominante-mujer subordinada.
Como resultado, las mismas características que a las mujeres les produce un síndrome, a los hombres les genera un beneficio amoroso.
Este libro reporta los resultados de años de investigación llevados a cabo por el autor y nos permite identificar las características más relevantes de las supermujeres, pero además, nos ayuda a identificar cómo sobrevivir al síndrome y tener acceso a una vida feliz. Como resultado de estos estudios, el autor ha identificado cinco tipologías de supermujeres, cada una de ellas con sus particularidades, pero también con herramientas específicas para lograr salir adelante.

“Conformada” no significa que esté aguantando estoicamente su situación, sino que acepta su realidad de forma adaptativa, tanto si tiene pareja como si está viviendo en singular. Por lo general, este tipo de supermujer suele ser transitorio, por lo que en poco tiempo evoluciona hacia alguna de las otras variantes.
Esta mujer no suele precipitarse en sus decisiones y sabe relacionarse de forma adaptativa con los hombres. Por eso no proyecta en ellos cualidades que no tienen ni defectos que no ve, por lo que suele evolucionar a variantes más constructivas de supermujer.
La supermujer conformada es la variante más frecuente del síndrome, pero también es la que presenta mejor pronóstico evolutivo, pues está facultada para aceptar su estado y está en condiciones de reconvertir su situación en una versión más satisfactoria.

Esta es, al contrario de la anterior, la versión más grave y que sufre el peor pronóstico del síndrome. Se trata de mujeres que han alcanzado la excelencia no solo porque sus cualidades lo permitían, sino porque además necesitaban superar sus problemas de autoestima.
Esta doble motivación explica por qué siendo guapas, inteligentes y maduras no tienen suerte en el amor, puesto que por un lado sienten la necesidad de atraer hombres y por otro no pueden evitar afirmarse competitivamente ante ellos.
La biografía amorosa de una supermujer reactiva no resulta demasiado estable, puesto que alterna épocas de relaciones tormentosas con otras en las que exhibe orgullosa su soledad. Este modelo no es bueno ni para encontrar parejas adecuadas ni para encontrar amantes de calidad, lo que puede llevarlas a un estado crónico del síndrome.

Son pocas, pero se hacen y hacen mucho daño psicológico, puesto que la frustración amorosa que sienten les genera una notable ambivalencia hacia los hombres. Su parte sexual les necesita, pero su parte neurotizada quiere castigarlos y la solución que encuentran, para satisfacer ambas necesidades, es el clásico “usar y tirar” en versión femenina. Por tanto, cuando encuentra un buen amante lo aprovechan, pero le hacen sentir que solo sirve para “eso” o que no es tan bueno como se cree.
Hay muy pocas supermujeres castradoras porque cuando se instalan en ese perfil dejan de poseer el grado de madurez que justifica el superlativo. Siguen siendo exitosas y de buena posición económica, pero dejan de ser supermujeres porque su conducta castrante les resta congruencia y les añade neuroticismo.
Este es uno de los perfiles más deseables de la supermujer, por cuanto tiene cualidades para sentirse conforme consigo y a la vez facilita el bienestar de los hombres a su alrededor. Entiende que la felicidad depende de sí misma.
Estas mujeres aceptan su situación amorosa. Si tienen una pareja válida la cuidan y si no lo es, procuran mejorar el vínculo o acabar civilizadamente con la convivencia. Si no tienen pareja, pueden disfrutar de parejas sexualizadas y son capaces de relacionarse sólidamente con el hombre que tenga el perfil adecuado. En todos los casos, su percepción de felicidad es alta.
Se trata de ser facilitadora en el sentido de favorecer los vínculos amorosos que puedan prosperar. Esto en primera instancia parece algo positivo, pero es necesario establecer algunos límites.
La supermujer facilitadora tiene todos los atributos de la mujer autosuficiente y algunos de ellos en grado superlativo. Con frecuencia, tiene más que una actitud de apoyo con sus compañeros amorosos y cae en la tentación de ayudarles, lo cual no siempre es bueno para quien ayuda ni para el ayudado.
Este perfil puede terminar forzando relaciones y decepcionándose de los compañeros amorosos a los que ayudó o intentó “mejorar” para su propio beneficio.
Descubre si eres una supermujer y cómo hacer para tener un perfil más productivo para ti y para tu pareja, solo tienes que comprar y leer el libro El síndrome de las supermujeres. ¿A qué esperas?
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