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La importancia del valor social y del valor económico en una empresa
On 12 septiembre, 2025

La evolución del trabajo que hacen las empresas, así como la estrategia que integra sus funciones con miras hacia el éxito en el mercado, ha traído como consecuencia una transformación que invita a las organizaciones a brindar mayor importancia a su impacto en la sociedad y en el ambiente.

El libro El modelo SVS es una obra que ilumina esta parte del trabajo corporativo, haciendo énfasis en la necesidad de integrar el valor social en la estrategia empresarial. Los autores, Alfonso Echanove, José Luis Retolaza y Leire San José son economistas y expertos en asegurar la generación de valor social y son investigadores en la materia.

Según los autores, las empresas han dedicado años a desarrollar su estrategia en aras de mejorar los hitos que consiguen en materia económica. Esto responde a que generar dinero es uno de los fines de toda organización, sin embargo, la sociedad contemporánea está exigiendo empresas que además de ser prósperas económicamente, sean capaces de ofrecer beneficios a la sociedad, o al menos, no causar daños.

En este contexto, el rol de las empresas en la sociedad ha cambiado de forma sustancial. Se demanda su implicación en la resolución de problemas que afectan a la sociedad y a la creación de un valor que va más allá de su actividad mercantil, gestionada bajo principios de calidad y buen servicio.

Para las empresas esto supone, en primer lugar, la necesidad de posicionarse y relacionarse con el entorno en el que operan, formulando sus aspiraciones al respecto. Además, las empresas deben ofrecer información sobre los impactos positivos y negativos de su actividad sobre la sociedad y el medio ambiente.

En el escenario global, la declaración BlackRock en 2019, fue formulada por grandes empresas mercantiles y gestoras de fondos a favor de una empresa socialmente responsable. De manera similar, los manifiestos de Davos, nacidos a partir de 2020, son algunos de los logros en la movilización del mundo empresarial hacia la sostenibilidad, referida tanto a asuntos de interés social, como medioambiental.

En virtud de lo anterior, estamos viviendo un momento en el que se espera que la empresa tenga un propósito que refleje su contribución a la sociedad más allá de la actividad mercantil, de modo que se han multiplicado las declaraciones en este sentido. No obstante, todavía existe una notable diferencia entre lo que se declara y lo que realmente está sucediendo con el desempeño social de las empresas.

La verdad es que la estrategia todavía está centrada en la actividad económica de la empresa y esto responde, entre otras cosas, a la falta de información social que facilite la toma de decisiones estratégicas que integren objetivos económicos y sociales.

¿Cuál es el papel de la estrategia en la generación de valor social?

Las organizaciones tienen el reto importante de crear, gestionar y hacer visible el valor social que generan, algo que no puede evidenciarse exclusivamente a través de la formulación de aspiraciones. En la medida en la que integren el valor social en su gestión estratégica, será más posible pasar de iniciativas puntuales de información a enfoques más efectivos, integrando el valor social en sus decisiones estratégicas.

La propuesta contenida en el libro El modelo SVS consiste en implementar un modelo práctico para la integración del valor social en la estrategia, tanto en empresas mercantiles como sociales y, en general, en la estrategia de toda organización que, a través de su actividad, pretende generar un valor para la sociedad.

El nombre de este modelo es Stakeholder Value Strategizer (SVS) y se desarrolla en torno a seis vectores principales. Contiene propuestas de herramientas y elementos prácticos de soporte para facilitar la integración del valor social en la estrategia de toda organización que lo pretenda.

La metodología para la implantación de la gestión estratégica basada en SVS es una propuesta para la que debe considerarse la trayectoria estratégica de la empresa, pues será clave en la implementación de las siete fases que la conforman:

Fase 1. Revisión fundamentada del proceso.

El caso ideal sería aquel en el que una empresa ya tenga implantado un sistema de gestión estratégica y un sistema de contabilidad social. De no ser así, es necesario comenzar por diseñar estos sistemas. Cuando estos ya están en funcionamiento, esta fase concluye con la determinación de la idoneidad de los sistemas y la identificación de aquellos susceptibles de diseño o actualización, así como la planificación de acciones para ello.

Fase 2. Planificación.

En esta fase se aborda el análisis del proceso y de los mecanismos de participación y se identifican otras fuentes de información para la gestión estratégica, tanto documentales como personales, por lo que combina objetivos operativos con otro objetivo de diseño estratégico.

Fase 3. Formulación del propósito.

Esta fase es uno de los momentos clave en la formulación, al tener como objetivo la definición, redefinición o actualización del propósito de la organización. Supone la puesta en marcha del proceso de participación, tanto externa como interna.

Fase 4. Análisis estratégico.

Se trata de diagnosticar la situación estratégica de la organización desde una perspectiva integral, identificando factores de carácter interno y externo que puedan influenciar su actividad futura, su propósito y la generación de valor para sus Stakeholders.

Fase 5. Formulación estratégica

Esta etapa supone la toma de decisiones sobre las cuestiones y los dilemas estratégicos identificados en el análisis. Como consecuencia, implica la definición de los elementos para operativizar la estrategia, estableciendo además las bases del sistema de evaluación que soporte el despliegue y el seguimiento posterior.

Fase 6. Implantación

En esta fase se hace operativa la estrategia de la organización, que tiene su reflejo en las acciones estratégicas materializadas. La implantación en el marco de las SVS tiene dos objetivos fundamentales, uno relacionado con la definición de objetivos y actuaciones para el ejercicio, y otro con la vigilancia continua del entorno.

Fase 7. Seguimiento.

Es importante disponer de una imagen real de la situación de la empresa en relación con los Stakeholders. Para lograrlo es necesario una evaluación del cuadro de mando integral orientado al valor social integrado, examinando las causas de posibles desviaciones.

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