Pedro García Aguado
A los 12 años Pedro se inició en el mundo del waterpolo y al cumplir los 17 se fue a Barcelona, donde se encontraban los mejores equipos del momento. El Club Natació Catalunya le hizo la primera oferta de su carrera por mediación del entonces seleccionador nacional, Toni Esteller.
Fue entonces, en Barcelona con 17 años y viviendo en una residencia, sin nadie que lo controlara, cuando Pedro se desmadró por completo. Ese vivir sin límites lo volcó en los entrenamientos, esforzándose al máximo, pero también en las fiestas, el alcohol y las drogas.
Desde entonces hasta los 35 años la vida de Pedro fue una mezcla de éxitos y fracasos. Fue exitosa porque llegó al más alto nivel como deportista, pero fracasó como persona al introducirse, cada vez más, en la adicción al alcohol y la cocaína.
Ésta llegó a tal punto que tuvo que abandonar su carrera cómo deportista para ingresar en una clínica de desintoxicación.
Años más tarde, podemos ver a un Pedro totalmente nuevo, recuperado de su adicción y con ganas e ilusión de disfrutar de sus hijas, de su familia, de emprender una nueva etapa en su vida como terapeuta, de ser capaz de plasmar su vida en este libro y de vivir sin ser Toto, el que lo ganó todo y tuvo tanto éxito, para simplemente ser Pedro García.
Al salir de la clínica, Pedro dedicó su tiempo a estudiar y a hacer cursos para situarse en su nueva vida y poder abrirse puertas al mundo laboral para dirigir su vida hacia otros caminos que no fueran el waterpolo. Desde hace un año, Pedro ejerce como terapeuta y ayuda a otras personas a curarse de la misma enfermedad que sufrió él.





