La educación forma parte de un proceso más amplio que es el de la adaptación a la vida social, en el que el aprendizaje no se opone al disfrute de ésta, sino que por el contrario, es parte de la propia vida entendida como descubrimiento. Por ello, el éxito no reside tanto en las calificaciones académicas, como en el acierto en la decisión vocacional, las estrategias para llevarla a cabo de la forma más inteligente y el placer de saberse capaz de superar retos y dificultades.